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Investigaciones / Mapa energético humano (3)

Comparación entre ambos sexos     

Para aproximarnos al tema veamos lo que ocurre con el promedio general de energía en ambos sexos:

Sexo

Promedio

Porcentaje

Femenino

82

43.6%

Masculino

106

56.4%

   

A pesar de lo pequeño de la muestra (18 personas de sexo femenino, 12 de sexo masculino) es sumamente interesante advertir que el promedio de energía es claramente superior en los hombres (106) comparado con el de las mujeres (82). No es el primer estudio que lo revela pero los anteriores incluían sólo 24 o 31 puntos explorados, de manera que los resultados de esta investigación poseen mayor peso al encontrarse la misma diferencia en un mapeo extendido a la generalidad del organismo. 

Pero no modifican el misterio de la diferencia, ya que no se trata de una cuestión ligada a la masa corporal de las personas: los niños tienen promedios más altos que los adultos y los obesos no tienen mayor cantidad de energía que los delgados. Es difícil encontrar motivos para esta característica energética ligada al sexo, al menos con los medios empleados en este trabajo o similares para investigar la energía. 

Desde la acupuntura podría pensarse que la característica Yang atribuida a lo masculino (mayor presencia o manifestación exterior) explicaría cierta "localización en la superficie", opuesta a la receptividad Yin de lo femenino, que tendería a concentrar la energía en lo interior o profundo. 

Hay, además, muchos siglos de machismo autoritario -al menos en lo exterior- como para explicar este hallazgo: las predominantes civilizaciones devenidas del patriarcado pueden haber influido profundamente en las características de la funcionalidad humana, condicionando la existencia de patrones caracterizados por un exceso energético relativo al sexo orientado a predominar en la tarea de construir y dirigir "el mundo externo", el de las instituciones y el poder. Sin embargo, la mujer también ejerce roles autoritarios complementarios, sólo que al interior del núcleo familiar.

Ahora vamos a estudiar cómo se distribuye la energía en ambos sexos de acuerdo a patrones zonales con el objeto de investigar si existen diferencias significativas en este importante aspecto del mapa energético:

  Distribución de la energía por zonas en 18 personas correspondientes al sexo femenino

Zona

Promedio

Porcentaje

Cabeza

123

19.7%

Cuello

99

15.9%

Tórax

85

13.6%

Abdomen

97

15.5%

Espalda

79

12.7%

M. Superior

72

11.5%

M. Inferior

69

11.1%

 

Distribución de la energía por zonas en 12 personas de sexo masculino

Zona

Promedio

Porcentaje

Cabeza

150

18.7%

Cuello

131

16.3%

Tórax

111

13.8%

Abdomen

118

14.7%

Espalda

108

13.5%

M. Superior

92

11.5%

M. Inferior

92

11.5%

Está claro que comparando tablas y gráficos no se presentan diferencias significativas entre ambos sexos en cuanto a la distribución de la energía y en todo caso la mayor es de 1% correspondiente a Cabeza, levemente superior en el sexo femenino. Otra diferencia es de 0.8% correspondiente a las zonas de la espalda ( a favor de los hombres), y en abdomen la misma diferencia pero predominando en las mujeres.


Comparación por anillos          

En el sexo masculino existe una distribución algo más equilibrada de la energía. Por ejemplo: las diferencias entre los 3 primeros anillos es menos notoria que en el sexo femenino, donde el promedio disminuye significativamente en el cuello. En el anillo 5 se presenta un exceso relativo en el sexo femenino. En el anillo 7 el exceso relativo se encuentra en los hombres.

La mayor variabilidad pareciera ser una forma general de comportamiento en el sexo femenino, expresada en los ritmos (menstruación) y recogida por la tradición china del I Ching en la simbolización Yang (masculino) con trazo lleno y Yin (femenino) con trazo discontinuo.      

Veamos una comparación de los valores y porcentajes de energía que corresponden a cada anillo según el sexo:

Anillo

Mujeres

Hombres

1

136

153

2

137

158

3

102

133

4

85

112

5

103

115

6

89

107

7

82

118

Porcentaje por sexo correspondiente a cada anillo:

Anillo

Mujeres

Hombres

1

18.5%

17.1%

2

18.7%

17.6%

3

13.9%

14.8%

4

11.6%

12.5%

5

14.0%

12.8%

6

12.1%

11.9%

7

11.2%

13.2%

Comparando los valores porcentuales de la última tabla se destaca el del anillo 5 en las mujeres, situación equiparable a un bloqueo diafragmático. Mientras que en los hombres parece predominar el bloqueo cervical (anillo 3) ya que desde allí la energía desciende hasta llegar a la pelvis, lugar donde vuelve a aumentar. 

De acuerdo a la edad de la muestra

En esta investigación también hemos clasificado los grupos por edades. En la tabla siguiente se aclaran las edades correspondientes a cada grupo y la cantidad de personas exploradas en cada caso:

Grupo

Edad (años)

Cantidad

1

0-19

6

2

20-39

8

3

40-59

14

4

60 o más

2

Lo primero que puede resultar interesante es verificar los promedios de los cuatro grupos, para advertir qué ocurre con la energía a medida que pasan los años:

Grupo

Promedio

0-19

104

20-39

92

40-59

87

60 o más

83

Aparece como muy claro que el promedio disminuye de acuerdo a la edad. Es interesante saber que en otras estimaciones (estadística de 2580 mediciones) se repite el mismo perfil pero la declinación es todavía más abrupta en el último grupo, el de más edad. En este caso sólo fueron dos las personas seleccionadas y en ambos casos su vitalidad era superior al promedio de otras personas del mismo grupo etario.

Pero también nos importa averiguar cómo se distribuye la energía en estos grupos por edad, y lo haremos siguiendo los criterios ya seleccionados: por zonas y por anillos.                        

De 0 a 19 años por zonas:

Zonas

Promedio

Porcentaje

Cabeza

150

19.8%

Cuello

133

16.9%

Tórax

100

12.7%

Abdomen

118

15.8%

Espalda

104

13.2%

M. Superiores

91

11.5%

M. Inferiores

93

11.9%

   
De 20 a 39 años por zonas:

Zonas

Promedio

Porcentaje

Cabeza

130

18.9%

Cuello

107

15.5%

Tórax

94

13.6%